CONSAGRACIÓN A MARÍA A la luz de la teología del cuerpo de san Juan Pablo II

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En María Santísima encontramos una maravillosa verificación de cada elemento de la Teología del Cuerpo: Creada Inmaculada por el Amor, colaboradora de la Redención como Nueva Eva; glorificada en cuerpo y alma en su Asunción, María da su sí a Dios, pronuncia con su vida ese “Hágase” desde su identidad de Mujer, tanto en la experiencia del matrimonio virginal con José como en la dimensión esponsal del Espíritu Santo. Su Maternidad es la mayor manifestación de fecundidad que pueda existir.

Creemos que en el misterio de María cada uno puede encontrar respuesta a las preguntas más profundas de su corazón.

Creemos que hacer este camino de Consagración a la luz de la Teología del Cuerpo puede significar una experiencia de auténtica maduración en la vida interior y en la donación de sí mismo a Dios y a los demás.

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Descripción

¿Por qué consagrarnos a María?

En su encíclica Redemptoris mater Juan Pablo II señala:

“Me es grato recordar, entre tantos testigos y maestros de la espiritualidad mariana, la figura de san Luis María Grignion de Montfort, el cual proponía a los cristianos la consagración a Cristo por manos de María, como medio eficaz para vivir fielmente el compromiso del bautismo” (RM, n° 48)

Su cercanía con el autor del “Tratado de la Verdadera devoción” se remonta a su juventud, tal como él mismo nos cuenta en su libro Don y misterio.

“…en el período en el que iba tomando fuerza mi vocación sacerdotal (…) mi manera de entender el culto a la Madre de Dios experimentó un cierto cambio. Estaba ya convencido de que Maria nos lleva a Cristo, pero en aquel período empecé a entender que también Cristo nos lleva a su Madre. (…) Me ayudó entonces el libro de San Luis María Grignion de Montfort titulado “Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen”. En él encontré la respuesta a mis dudas. (…) El autor es un teólogo notable. Su pensamiento mariológico está basado en el Misterio trinitario y en la verdad de la Encarnación del Verbo de Dios. (…) Esto explica el origen del Totus Tuus. La expresión deriva de San Luis María Grignion de Montfort. Es la abreviatura de la forma más completa de la consagración a la Madre de Dios, que dice: “Totus tuus ego sum et omnia mea Tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi cor Tuum, Maria.”

En esos dos textos de Juan Pablo II podemos intuir por qué es conveniente realizar la consagración:

1. Porque no solo “María nos lleva a Cristo”, sino que también “Cristo nos lleva a María”. Las palabras que pronunció en el Calvario son para cada “discípulo amado”, para cada uno de nosotros: “ahí tienes a tu Madre”. Yendo a María, recibiéndola en “nuestra casa”, somos fieles a su mandato y deseo.

2. Porque la Trinidad ha querido asociar a María al entero plan de la Redención humana. En la Encarnación, el Hijo de Dios se “entregó totalmente”, se “consagró” a María, poniéndose bajo su cuidado y siendo formado por Ella. Al entregarnos totalmente a María imitamos -en cierto modo- la decisión del Hijo eterno de hacerse un pequeño niño y permanecer en su vientre, siendo allí formado, nutrido y protegido. Eso mismo es consagrarse a María: dejarse formar por ella, viviendo en una total dependencia de su amor maternal.

3. Porque María nos lleva a pertenecer más y más a Cristo: desde el Bautismo ya pertenecemos totalmente a Dios Uno y Trino. Estamos “consagrados” por la unción del Espíritu Santo. Pero fácil y frecuentemente olvidamos que somos suyos, y vivimos como si no le perteneciéramos. El sentido último de la Consagración -como señala Juan Pablo II- es “vivir fielmente el compromiso del Bautismo”, nuestra pertenencia a Cristo. María nos lleva siempre a Él.

María escuchó y obedece desde entonces el testamento de Jesús en la Cruz: “Ahí tienes a tu hijo, a tus hijos”. Al realizar la Consagración, queremos recibir su maternidad y vivirla en gestos cotidianos, para alcanzar la santidad a la que estamos llamados.

Introducción

Información adicional

Peso 0,2 kg
Dimensiones 20 × 15 × 0,8 cm
Autor

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Editorial

Edicion independiente

ISBN

9789878860718

Páginas

120

Formato

Rustica con solapas