MI IDEAL, JESÚS HIJO DE MARÍA
u$s15,66
No se trata únicamente de amar a María como hijo, de imitarla como hijo, de vivir continuamente por ella, con ella, en ella y para ella como hijo, etc. Sin duda que todo eso se requiere para ser y vivir como hijo auténtico de María. Pero el movimiento de piedad filial mariana aspira a mucho más que todo eso. Quiere amar a María, no con nuestro propio corazón, que siempre resultará demasiado pequeño y desproporcionado, aunque lo pongamos a los pies de María en su máxima tensión, sino con el corazón mismo de su divino Hijo Jesús. Esto no es una ilusión ni una quimera, si tenemos en cuenta que Cristo habita realmente por la fe en nuestros corazones (Ef. III, 17), y que, como hemos explicado más arriba, toda alma en gracia recibe continuamente su influjo vital como miembro de su Cuerpo Místico, del cual es Él la divina Cabeza. Nada impide, por consiguiente, que nos unamos íntimamente a los sentimientos filiales de Jesucristo para con su Madre con el fin de que, al amar nosotros a María, sea el mismo Cristo quien la ame en nosotros. De manera que la piedad filial mariana tiende en primerísimo lugar a identificarnos con Cristo cada vez más, hasta transformarnos en Él y poder exclamar con toda verdad: «Ya no soy yo quien vivo, sino Cristo en mí; ya no soy yo quien ama a María, sino Cristo quien la ama en mí». De esta suerte, por así decirlo, completaremos en nosotros lo que falta al amor filial de Jesús para con María en relación a los miembros de su Cuerpo místico, que es la Iglesia” (cf. Col. I, 24). P. Félix Fernández, La piedad filial mariana (Madrid 1954), citado por Royo Marín, Teología de la Perfección Cristiana, n° 75.
“¿Sabes cuál es la más perfecta devoción a María? Buscad en los libros, consultad a los teólogos, preguntad a los santos, pedid sus secretos a los más grandes siervos de María que ha producido la tierra; no encontraréis en ninguna parte una devoción más perfecta que la que voy a enseñaros: a saber, la participación en mi propia piedad filial hacia mi Madre. ¿La perfección para mis discípulos no consiste en ser como su Maestro? ¿No les he dado ejemplo para hacer lo que yo he hecho? ¿No les repitió mi apóstol Pablo que todo, para ellos, consiste en imitar a Cristo, en revestirse de Cristo, en seguir los pasos de Cristo, en vivir, no ya con su vida, sino con la vida de Cristo? Dime, ¿puedes concebir una disposición más perfecta hacia mi Madre que la mía?”
Hay existencias
Superando los $60.000 en tu compra podés pagar en 3 CUOTAS SIN INTERÉS con tu tarjeta de débito.
Descripción
Información adicional
| Peso | 0,19 kg |
|---|---|
| Dimensiones | 21 × 15 × 1 cm |
| Editorial | |
| ISBN | 9786310007663 |
| Páginas | 128 |
| Formato | Rustica sin solapas |









