SOBRE LA UNIÓN DEL SACERDOTE CON CRISTO SACERDOTE Y VICTIMA
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En esta nueva obra sobre la unión del sacerdote con Cristo, sacerdote y víctima, tratando de la vida íntima del sacerdote y de su actividad estrictamente sacerdotal, nos proponemos tres cosas:
Que hoy, como siempre, el sacerdote debe tener muy presentes las palabras del Salvador: «Buscad primero el reino de Dios y su justicia y todo lo demás —alimento y vestido— se os dará por añadidura»². En otros términos: sea nuestro intento en primer lugar; hoy como siempre, no la felicidad terrestre de los pueblos para librarlos de toda opresión, sino la vida eterna, el reino de Dios, que, como fin último, debe ser lo primero intentado, aunque sea lo último en conseguirse. Cierto que a conseguirlo ayuda no poco una relativa felicidad temporal, con tal de estar subordinada al último fin. (…)
En la vida sacerdotal, pues, para realizar una función sobrenatural y fructuosa, la primera intención ha de ser la de conseguir el último fin, ya que de su eficacia dependen las demás intenciones subordinadas, las elecciones y las acciones. Cristo ha dicho: «Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura»; el alimento y el vestido y una cierta felicidad temporal de los pueblos, aunque no libre de la cruz de cada día, estigma de esta vida terrenal.
Esto es lo que ha de tener siempre presente el sacerdote católico a fin de llegar a la verdadera unión con Cristo, Sacerdote y Hostia, para que su apostolado sea sobrenatural y fecundo.
Insistiremos también en la misión que Cristo trajo a este mundo. Cristo, Salvador y Sacerdote, vino principalmente a manifestar el amor de Dios a los hombres: para que tengan vida y la tengan más abundante; para que vivan plenamente la vida de la eternidad, a la que se ordena la vida de la gracia, en cuanto semilla de la gloria. Esta vida superabundante sobrepuja en mucho la felicidad terrestre, poseída en parte por los buenos cristianos, incluso en las dificultades de la vida presente; pero en el sentido evangélico, que niega el comunismo: «bienaventurados los pobres, los mansos, los que lloran, los limpios de corazón, los pacíficos y también los que padecen persecución por la justicia». Estos tales recibieron la vida, y abundantemente, como incoación de la vida eterna.
De la introducción
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Información adicional
| Peso | 0,16 kg |
|---|---|
| Dimensiones | 21 × 14 cm |
| Autor | |
| Editorial | |
| ISBN | sn |
| Páginas | 310 |
| Formato | Rustica sin solapas |













