EL RUISEÑOR FUSILADO

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Jacinto Verdaguer y Santaló (en catalán Jacint Verdaguer i Santaló) (Folgarolas, provincia de Barcelona, 17 de mayo de 1845 – Vallvidrera, 10 de junio de 1902) fue un sacerdote y poeta español que escribió su obra en lengua catalana. También se conoce a Jacinto Verdaguer como Mossèn Cinto Verdaguer, por su condición de clérigo.

Su padre era maestro de obras y su madre trabajaba, en casa, como hiladora. La religiosidad de su madre le hizo ingresar, a los diez años, en el Seminario de Vich. Mientras cursaba los estudios eclesiásticos, vivía en una casa de campo cercana a la ciudad -Can Tona, donde daba clases a los niños y ayudaba en las faenas agrícolas.

El 24 de septiembre de 1870 fue ordenado sacerdote en Vich, y en octubre de ese mismo año cantó su primera misa en la ermita de Sant Jordi de Puigseslloses. A los veintiocho años entró como sacerdote en la Compañía Trasatlántica de Antonio López y López. Pasó dos años cruzando el Atlántico, de España a Cuba (y viceversa), y, en mayo de 1877, el consistorio de los Juegos Florales le concedió el premio extraordinario de la Diputación de Barcelona por el poema épico La Atlántida, que representó su consagración como poeta.

En 1880, tras haber obtenido los tres premios canónicos en los Juegos Florales, fue proclamado Mestre en Gai Saber. Ese mismo año publicó dos libros sobre Montserrat: «Canciones» y «Leyenda». El 21 de marzo de 1886, el obispo Morgades lo coronó «en nombre de Cataluña» en el Monasterio de Santa María de Ripoll, poco después de publicar el poema Canigó. Su producción literaria pasó por una época de sequía, y no volvió a publicar poesía hasta unos años más tarde.

El poeta pasó dos años de soledad y amargura, durante los cuales escribió otro tipo de poesía, más personal y muy dolorida. En 1895 y 1897 publicó en la prensa izquierda de Barcelona unos durísimos artículos «en defensa propia». A finales de diciembre de 1897, Verdaguer pudo celebrar misa, y en febrero de 1898 fue destinado, por el obispo de Barcelona, a la parroquia barcelonesa de Betlem, donde pasó sus últimos años como beneficiado.

El 17 de mayo de 1902, el mismo día que cumplía cincuenta y siete años, se trasladó desde Barcelona a la finca conocida como Quinta Juan (Vil·la Joana, en catalán), en Vallvidrera, donde su propietario, ex alcalde de la entonces villa de Sarriá, le ofreció pasar unas semanas para restablecerse de una tisis pertinaz. El 10 de junio, poco antes de las seis de la tarde, el poeta entregó su alma a Dios. Tres días después, el cadáver de Verdaguer, tras haber sido expuesto en el Ayuntamiento de Barcelona, fue sepultado en la montaña de Montjuïc, en una roca delante del mar, después de un largo trayecto por las calles de la ciudad, en una de las manifestaciones de duelo más multitudinarias de la historia de Cataluña.

Entre sus obras poéticas destacan La Atlántida (1877), Idilios y cantos místicos (1879), Canigó (1886), Patria (1888), Flores del Calvario (1896), Montserrat (1898) y Aires del Montseny (1901). En prosa publicó Excursiones y viajes (1887), Dietario de un peregrino a Tierra Santa (1889) y los artículos En defensa propia (1895-1897).

 

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Información adicional

Peso 0,46 kg
Dimensiones 21 × 15 × 1 cm
Autor

Editorial

ISBN

sn

Páginas

156

Formato

Rustica sin solapas