LA CIUDAD DE DIOS Dos tomos
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«En su gran obra La ciudad de Dios, que es al mismo tiempo apologética y dogmática, el problema de la razón y de la fe se convierten en el de fe y cultura. Agustín, que tanto trabajó por promover la cultura cristiana, lo resuelve exponiendo tres argumentos importantes: la fiel exposición de la doctrina cristiana; la atenta recuperación de la cultura pagana en todo aquello que tenía de recuperable, y que bajo el punto de vista filosófico no era poco; y la demostración insistente de la presencia en la enseñanza cristiana de todo aquello que había en aquella cultura de verdadero y perennemente útil, con la ventaja de que se encontraba perfeccionado y sublimado. No en vano se leyó mucho La Ciudad de Dios durante la Edad Media, y merece ciertamente que se la lea también en nuestros tiempos como ejemplo y acicate para reflexionar mejor en torno a las relaciones entre el cristianismo y las culturas de los pueblos. Vale la pena citar un texto importante de Agustín: “La ciudad celestial (…) convoca a ciudadanos de todas las naciones (…) sin preocuparse de las diferencias de costumbres, leyes o instituciones (…), no suprime ni destruye cosa alguna de éstas; al contrario, las acepta y conserva todo lo que, aunque diverso en las diferentes naciones, tiende a un mismo fin: la paz terrena, pero con la condición de que no impidan la religión que enseña a adorar a un solo Dios, sumo y verdadero”.»
Juan Pablo II. Carta Apostólica “Augustinum Hipponensem”
San Agustín tiene todavía hoy valiosas palabras para decir. La Ciudad de Dios es un “magisterio humilde y luminoso” para teólogos, filósofos, historiadores y sociólogos.
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Información adicional
| Peso | 1,3 kg |
|---|---|
| Dimensiones | 18 × 13 × 5 cm |
| Autor | |
| Editorial | |
| ISBN | 978-950-9034-95-2 | 978-950-9034-96-9 |
| Páginas | 1728 |







