SAN VICENTE FERRER Y SU TIEMPO

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“La figura admirable de San Vicente Ferrer, tan sólidamente establecida, según las exigencias de la historia por autores sabios y escrupulosos como el R. P. Fages y el R. P. Gorce, me parecería falseada y traicionada si se la despojara de su nimbo milagroso. A mi vez, al esforzarme por hacerla mía, me cuidaré muy bien de atenuar sus rayos. No tendré dificultad ninguna en hacer abstracción del prejuicio racionalista que se interpone entre ella y nosotros, impidiéndome tomarla en su doble realidad: natural y sobrenatural. La originalidad de este gran santo, su especificación -me atrevo a decir-, aun cuando la comparta con otros, entre los cuales estpa Santa Catalina de Sena, de la que fue contemporáneo, es el casamiento íntimo y constante en su ser y en sus obras, de la razón práctica y del recurso a Dios, de los medios temporales y los espirituales, de lo posible y lo imposible.” (El autor, fragmento de la introducción)

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Lo deseo
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Descripción

Henri Gheon es uno de los iniciadores del nuevo teatro católico. La crítica de Mauricie Denis en la frase: ” ¿por qué no ensaya usted algo que valga la pena?”, impulsó decididamente a nuestro autor, al campo de la escena, hacia el cual se había sentido inclinado desde su infancia. Ya antes de la guerra del catorce había compuesto algunas obras para el teatro. Juntamente con Gide, Coppeau y otros, fundó la “nouvelle revue francese” actuando para su redacción en un ambiente completamente irreligioso con cuyas ideas concordaba él mismo. Más tarde, al observar las reacciones y los sentimientos cristianos que despertaba la contienda bélica, cambió los prejuicios convirtiéndose, y atestiguando su vuelta a la fe en su libro “EI hombre nacido de la guerra”. Ese cambio de mentalidad no influyó en nada en su ocupación, ni en su técnica teatral. Más aún, se dedicó con mayor ímpetu a la producción de obras para la escena de sentimientos y espíritu católico, como si quisiese borrar la mancha de su pecado, abandonando entonces la medicina que era su profesión.

Considerando que sus piezas no serían aceptadas, salvo alguna que otra por los profesionales de las tablas, fundó la agrupación “compañeros de Nuestra Señora”, sangre y actores nuevos para un teatro nuevo, y con ellos representó sus obras y las de su amigo Henry Brocret, y una serie de adaptaciones de Calderón y de Tirso de Molina. Con todo, su producción se impuso aun en los ambientes más refinados y exigentes de Francia; algunas de sus obras fueron verdaderos éxitos. Su estilo refinado y culto y su conocimiento de la técnica teatral en la que puede competir con los mejores, le abrieron el camino del éxito.

Además de los ya citados, produjo muchísimas obras tal como “El misterio de San Luis” y “La gloria de Santo Tomás de Aquino”, en colaboración con Maritain y que se representó en Francia y en Buenos Aires. (Esta última obra fue traducida por el P. Leonardo Castellani S.J. y editada recientemente por Athanasius Editor, en la ciudad de Córdoba Argentina 2020). Sus hagiografías: El cura de Ars, Santa Teresa de Lisieux, Santa Ana de Auray, San Vicente Ferrer y otras, recorren el mundo traducidas a varios idiomas.

El estilo de su avezada pluma, dúctil, armoniosa, sencilla, cautiva a los lectores ya haciéndoles reír o llorar, ya obligándolos a penetrar en su interior y rumiar las verdades que deja caer cuando su mano corre por las cuartillas que redacta.

Información adicional

Peso 0,18 kg
Dimensiones 21 × 15,5 × 0,8 cm
Editorial

Athanasius

ISBN

sn

Páginas

136

Formato

Rustica sin solapas